Período de adaptación, ¿para qué?

Terminan las vacaciones… empiezan las clases… “período de adaptación”… volvemos a la rutina, horarios, encuentros, separaciones… Después de tres meses de estar en casa con mami, papi, hermanos y abuelos, sin obligaciones y horarios, todos tenemos que adaptarnos a las nuevas actividades. Para esto es que se plantea el período de adaptación.

Pero, ¿por qué una adaptación?. Toda separación genera temores y angustias, para que no sea traumático es importante ir generando un espacio en el cual el chico (y los padres) aprendan a estar separados sabiendo que volverán a encontrarse.
Si bien todo esto ocurre en el período de adaptación, no es algo nuevo. Desde el momento que el bebé va creciendo, la mamá gradualmente comienza a interesarse por otras cosas, puede mirar televisión mientras su hijo juega solo al lado. Puede jugar solo con la presencia de otro.

Esto es lo que ocurre en la adaptación. Los nenes están con la maestra acompañados por sus mamás sin que ellas participen activamente. La presencia concreta y real de la mamá tranquiliza y permite desplegar un juego y comenzar la socialización. Este es el primer paso, luego podrá realizar estas actividades sin necesitar la presencia concreta de su mamá, ya que tiene el recuerdo que lo acompaña y tranquiliza.

Es importante contarle al chico los momentos en que la mamá va a estar con él y cuando va a separase. Mostrarle en el reloj el paso del tiempo, para que pueda anticipar el encuentro.

¿Tiene que ser la mamá la que acompañe en este período al niño? Si fue con la mamá con quien atravesó las etapas anteriores es beneficioso para el chico continuar atravesando las etapas siguientes junto a ella. Pero lo importante es que sea una figura tranquilizadora y que le genere confianza, puede ser la mamá, el papá, la abuela, la tía o la niñera, representantes de los cuidados paternos.

¿Y qué pasa con los grandes? Enfrentarse con estas situaciones muestra que los chicos crecen. Produce alegría ver que está más grande pero también nostalgia por el bebé que ya no es. Estos sentimientos encontrados a veces no permiten transmitir la confianza y tranquilidad que necesitan los chicos para poder separarse y contentarse por su crecimiento.

¿Qué dificultades pueden presentarse en la adaptación? ¿qué se puede hacer?Puede ser que los chicos no toleren que la mamá se aleje, no logren integrarse al grupo, necesiten la presencia continua y exclusiva de la maestra. Pero también puede ser que no logren disfrutar del juego y del contacto con otros niños. Se enfermen repetidamente logrando estar más tiempo en casa que en el jardín.
En estos casos es muy importante estar en contacto tanto con la maestra como con el resto del equipo. Ellos serán los que advertirán si algo no anda del todo bien, ya que muchas de estas dificultades suelen suceder a todos los chicos. Si la maestra o el equipo muestran que las cosas no andan del todo bien o los padres no se sienten tranquilos, una mirada ajena puede orientar y devolver la tranquilidad necesaria para ayudarlos a crecer.

Lic. Laura Ramos
Lic. María Mercedes Díaz

Psicólogas Infantiles

EL PORTAL EDUCATIVO ®