Un camino hacia la construcción del límite amoroso.

Cada vez son más las consultas de padres desorientados en su tarea de educar y criar.
Cada vez son más los educadores que reconocen la carencia de recursos eficaces que atiendan a las manifestaciones y modos de reaccionar que están teniendo los niños.

Son muchas las veces que necesito aclarar que Autoridad no es sinónimo de Autoritarismo. Este último es imposición y avasallamiento y por ende está reñido con el respeto, la libertad y el amor. En cambio la autoridad que emana de un ser adulto capaz de hacerse cargo de un límite y ponerlo con respeto y amor genera seguridad y tranquilidad en el Ser que se encuentra creciendo.

Cuando oriento a los padres y educadores en la tarea de reconocer claramente qué reacciones o manifestaciones les preocupan de los chicos  me encuentro con las siguientes respuestas: insultos, desprecios, menosprecios, discriminación, tristeza, aislamiento, falta de atención, violencia física, hiperactividad, apatía, extremo miedo e inseguridad, compulsión por tener cosas materiales, depresión… nuestros niños están sufriendo. Y los adultos… sabemos por qué y qué hacer?

Hace diez años que llevo adelante la tarea de orientar  a padres y docentes en la creación de modos diferentes de acompañar y facilitar el desarrollo del Ser.
A este modo lo llamé límite amoroso. Este límite es una particular manera de señalar al niño por donde y de que manera  ha de encauzar su impulso. El límite amoroso al igual que el cauce de un río,  no detiene el agua, no obstruye, no dificulta… sólo marca sus mejores desplazamientos y permite su singularidad, belleza y un fluir que le es propio.

Pero construir y educar con este recurso no es tarea sencilla. Tener las actitudes que nos permitan educar de este modo requiere antes que nada una revisión profunda y comprometida por parte de los padres y especialistas acerca de los modos habituales con los que hasta ahora supimos educar.
No es el niño el que se tiene que adaptar a  modos autoritarios, somos los adultos los que tenemos que rever lo que le ofrecemos a ellos.
Tenemos que darnos cuenta  de una vez por todas y  ante todo, que las criaturas de la nueva Era no aceptan la imposición, el autoritarismo, la manipulación, la falta de autenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en el temor y la culpa. A los niños como a los adultos les gusta ser tratados y honrados como individuos, es por eso que la crianza debe basarse en  métodos y formas capaces de ayudarlos a organizar su impulso, aprender a encauzarlo constructivamente, entrenar su inteligencia emocional, descubrir y desarrollar sus potencialidades y fundamentalmente a garantizarle genuino respeto, esto es, el divino derecho que tiene cada persona a Ser quién es.

¿Cuánto de  esto le estamos dando en casa? ¿Cuánto de esto le damos en el colegio?

Mi búsqueda y exploración en el tema se inició primero como mamá.  En muchos momentos me encontraba “educando” a mis hijos con métodos y formas conocidos por todos pero al usarlos una voz interior me decía que esa forma no me dejaba satisfecha, es más,  que con  mi accionar no estaba  haciendo de mis hijos las personas que yo aspiraba formar. Seres independientes, seguros de si mismos, confiados en sus potencialidades, respetuosos de ellos mimos y de su entorno.
Como profesional Especialista en desarrollo del potencial creativo, profundicé mi búsqueda llegando a crear métodos para la formación integral que hoy son utilizados en laEscuela Infantil “ Mar de Juegos” donde me desempeño como orientadora pedagógica y donde hemos podido comprobar la eficacia de los mismos.

Siento y creo profundamente que los niños tienen una maravillosa verdad que  los  adultos necesitamos y tenemos que escuchar, que los educadores debemos ampliar nuestra mirada, abrirnos a nuevas modos de comprender lo que está sucediendo en los niños y el cambio que ellos le están pidiendo al sistema. Y desde allí,  crear métodos que posibiliten evolucionar con amor y respeto genuino.

Los chicos están manifestando su descontento, lo hacen como pueden y cada vez a más temprana edad y los adultos por desconocer nuevas u otras formas de mirarlos, comprenderlos, orientarlos,  desoímos, deformamos y hasta anulamos esa sabiduría.

Creo que la situación que estamos viviendo como sociedad merece cuestionar lo existente,  ampliar la mirada y animarnos a crear algo nuevo.


Prof. Carina Tacconi
Técnica Superior en juego y Creatividad.
Especialista en trabajo corporal emotivo.
Formada en autoasistencia psicológica ( Abordaje del Dr Norberto Levy).
www.carinatacconi.com.ar

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