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Infancia vulnerable

Mirta De Andreis 
Lic. en Ciencias de la Educación.

El siglo XX denominado “el siglo del niño”, construyó la infancia como sujeto social, incluyendo a niños y niñas en el espacio privado familiar, en el espacio del juego y la escolaridad.

En el siglo XXI el sujeto infantil ¿sigue siendo el mismo?
Un nuevo escenario mundial poblado de   incertidumbres  y cambios socioeconómicos importantes junto a saltos cualitativos tecno-culturales modifican la población en general. Surgen nuevos procesos de vulnerabilización de la misma y de la infancia en particular.

Si ponemos el acento en Latinoamérica asistimos al surgimiento de familias de clases medias deterioradas no solo en su poder adquisitivo sino con signos de desobjetivación en los miembros adultos. Padres subempleados, madres en búsqueda de nuevos recursos para lograr  nuevos ingresos, niños angustiados por la percepción de un clima familiar enrarecido y tenso.
Crisis que provocan un fuerte impacto negativo en la calidad de vida de un extenso sector de la clase media argentina.
En este escenario, los profesionales de la salud mental comenzamos a percibir nuevos síntomas en niños cada vez más pequeños. Síntomas de estrés, nerviosismo, depresión y violencia. Los docentes también refieren conductas inestables de un mayor número de alumnos, enojos pronunciados, rebeldías fuera de lo común.

Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Córdoba, junto a otras universidades nacionales, advierte sobre problemáticas en la salud mental de la población infantil. Examina una muestra de 5692 niños en edad escolar y los resultados a los que arriban son los siguientes:

“la prevalencia de problemas de salud mental en esa franja etaria es del 15,2 por ciento, de los cuales el 4,3 por ciento muestra una muy alta vulnerabilidad y un 10,9 por ciento una alta vulnerabilidad.” Estos datos indican “la necesidad de planificar servicios y recursos que permitan asegurar oportunidades de atención adecuadas a la índole de sus problemáticas”, señala el informe de investigación.
“En tanto que los pequeños que manifiestan una presencia moderada de problemas psicológicos (categoría media) y requieren medidas específicas de prevención y seguimiento representan el 28,3 por ciento”.
El resto de casos analizados (56,5 por ciento) se incluyen en los niveles más bajos de vulnerabilidad, de acuerdo con los datos reportados.
Cecilia Berra, apunta que “las problemáticas de salud mental detectadas deben comprenderse como síntomas relevados en una población infantil que atraviesa un proceso de desarrollo evolutivo”. En ese sentido, aclara que los síntomas deben entenderse como ”emergentes de una realidad dinámica en la cual interactúan factores biográficos, sociales, históricos, políticos, económicos y culturales”, y no como expresiones propias de una enfermedad.
Un aspecto señalado en la investigación es la importancia  que adquieren los determinantes sociales como factores claramente asociados a la sintomatología infantil, dado que “se han encontrado relaciones estadísticamente significativas entre variables tales como el nivel socioeconómico, de instrucción de ambos progenitores y de hacinamiento, la repitencia escolar y el tipo de grupo familiar”.
Se observó que los principales eventos vitales estresantes por los que atraviesan circunstancialmente los pequeños son “problemas de salud de un ser querido”, “clima familiar tenso”, “que algún miembro de la familia haya sido víctima de robo, asalto y/o atraco” y “pérdida de un ser querido”.

A partir de las conclusiones halladas, se advierte  la necesidad de “emprender acciones futuras en áreas consideradas claves, entre las cuales sobresale salud, vivienda, trabajo, desarrollo social y educación, a fin de elaborar programas integrales que tengan un mayor impacto sobre la problemática estudiada”.

Desde el área de la asistencia y prevención en salud mental es imprescindible en  el trabajo profesional con niños la inclusión de la familia en todo abordaje.

Lic. Mirta De Andreis
Lic. en Ciencias de la Educación (UBA)
Especialista en Estudios de Familia (UNSAM)
Especialista en Neuropsicología del Aprendizaje.
Psicopedagogía. Docente Universitaria.

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